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¿Cuánto importa realmente la Igualdad en el Ayuntamiento de Santa Brígida?

Antigua sede de a Oficina de Atención a la Mujer

El Ayuntamiento de Santa Brígida ha puesto en marcha a comienzos de 2021 el primer Plan Municipal de Igualdad, gracias al trabajo realizado por Ando Sataute la pasada legislatura.

Lamentablemente el trabajo de diagnóstico y redacción se realiza por medio de una consultoría externa, ya que el partido político que actualmente ostenta la Alcaldía (PP), entonces liderado por Lucas Bravo de Laguna, y en cuyo equipo se encontraban los actuales concejales Salvador Socorro Santana (PP), Martín A. Sosa Domínguez y Ángel Luis Santana Suárez (UxGC) eliminó la Oficina de Atención a la Mujer, siendo uno de los pocos municipios que no cuenta con un servicio municipal en la isla.

La Oficina, creada en octubre de 2005 a iniciativa del Cabildo de Gran Canaria, se integraba en una red de recursos insulares de apoyo a la mujer víctima de violencia de género, y estaba integrada por abogadas, psicólogas y trabajadoras sociales, que integraban dos equipos, uno de intervención y prevención contra la violencia de género y otro pro-igualdad de oportunidades, servicio de mujer e igualdad. La Oficina no se ubicó en el edificio principal del Ayuntamiento para velar por la confidencialidad de las mujeres, y se recordará su localización en el nº 21 de la calle Manuel Hernández Muñoz. El equipo de profesionales mantenía reuniones trimestrales de coordinación por categorías profesionales a nivel insular, y un encuentro de todas las profesionales de manera anual. Además se hacía seguimiento cada tres meses del número de atenciones y gestiones relativas a las mujeres víctimas de violencia con y sin orden de protección, por parte del Cabildo de Gran Canaria.

En la Oficina prestaban servicios en total cinco profesionales, tres en intervención y dos en prevención y sensibilización. En el Equipo de Intervención se encontraba una Psicóloga, una Abogada y una Trabajadora social especializadas en violencia de género. Sus funciones principales consistían en prestar información y asesoramiento especializado a nivel social psicológico y jurídico. Se trabajaba de forma integral en la detección y seguimiento de mujeres que no contaban con órdenes de protección y experimentaban la violencia machista; con las víctimas que sí contaban con ella, se celebraban mesas periódicas de coordinación interinstitucional con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (Policía Local y Guardia Civil) y con el Centro de salud cuando era necesario, fruto del protocolo propio creado a nivel municipal. De forma complementaria las Trabajadoras sociales, en calidad de Agentes de igualdad, integraban el Equipo de Prevención y Sensibilización. Desarrollaban tareas a nivel escolar y comunitario, y contaban con un programa de radio denominado “Una ventana a la igualdad” que entraba en los hogares del municipio. Llamaba la atención las frecuentes listas de espera derivadas de las diferentes actividades organizadas durante todo el año, dirigidas a las mujeres del municipio…

En las instalaciones se disponía además de los despachos profesionales, de otros servicios como el punto de información especializado con temas relativos a salud integral, formación, integración laboral, ayuda domicilio, autoayuda, cultura, vivienda y violencia de género, entre otros; espacio de juegos para menores con el fin de que se entretuvieran mientras sus madres recibían atención especializada; y espacio de biblioteca con libros especializados en género, para la consulta de las personas interesadas.

Entre las acciones de aquel entonces destacaba el trabajo diario de intervención, prevención y sensibilización que no se restringía a la conmemoración de dos días internacionales en el año. Talleres participativos, concursos de fotografía a nivel comunitario, concursos escolares, obras de teatro en las que participaban escolares así como en performances varias por calles de municipio, organización de carreras solidarias contra la violencia de género, se rodó un documental poniendo en valor y visibilizando a determinadas mujeres satauteñas, asistencia a encuentros insulares de mujeres con mujeres, salidas de diversa naturaleza, celebración de mesas redondas con profesionales de la acción interinstitucional contra la violencia de género en el municipio, participación en manifestaciones insulares, charlas enfocadas a la salud integral y la defensa de los derechos de la mujer, exposiciones de mujeres del mundo y se apoyó el protagonismo de una de las agredidas, encuentros solidarios e interculturales, lectura de manifiestos en días señalados, así como minutos de silencio en señal de repulsa, asistencia a obras de teatro por parte de escolares como de población general, recreación de plenos infantiles, fomento del emprendimiento entre mujeres, talleres de relaciones sanas, buenos tratos e igualdad en asociaciones vecinales y centros educativos. También se hacía visibilización de los feminicidios diarios, de modo que se colgaban, a modo de simulación, las esquelas de las mujeres asesinadas en las ventanas del servicio. 

El servicio pasó a denominarse Servicio de Mujer e Igualdad hasta 2010, año en que el Ayuntamiento despidió a dos profesionales: una Agente de igualdad y la Psicóloga. Entonces se rechazó la subvención del Cabildo de GC, si bien el grupo de gobierno alegó públicamente que no había sido concedida. Las otras tres profesionales fueron reubicadas en Servicios Sociales por el tipo de contrato indefinido con el que se vinculaban a la entidad, si bien a dos de ellas: Abogada y Trabajadora social, se les permitió continuar atendiendo a las mujeres víctimas hasta el año 2011, momento en que finalmente fueron despedidas. La responsable del Área era la entonces concejal Rosa Mª Ramírez Peñate.

El desalojo y desmantelamiento del servicio fue encomendado a la entonces concejal de Personal Oneida Socorro Cerpa, quien, sin previo aviso, a las 8 h de la mañana envió a los operarios municipales que comenzaron a desmontar las mamparas que estructuraban el servicio. La Trabajadora social intentaba conservar en medio de tanto caos lo más importante del trabajo de años. La Abogada no se encontraba en el servicio. El episodio resultó muy desagradable, sobre todo por las formas en que se llevó a cabo.

Cuando finalmente llegó el cierre total del servicio, después de seis años de funcionamiento, se hizo la derivación de todas las mujeres al Servicio de Atención a la Mujer de Vega de San Mateo. Cuando la Trabajadora social y Abogada fueron conocedoras de que iban a ser despedidas, aun siendo indefinidas, se hizo todo lo posible por “poner a salvo a las mujeres”. Se las derivó a todas ellas al Servicio de Igualdad emplazado en la Vega de San Mateo, con el objeto de que continuaran prestándoles servicio y no se quedaran desasistidas y desprotegidas.

En la pasada legislatura, la Concejalía de Igualdad, sin personal especializado, trabajó en la conmemoración de la igualdad y por la erradicación de la violencia, realizó sensibilización tanto con mujeres como con hombres, y en centros de primaria y secundaria, captó fondos del Pacto de Estado en la materia e inició, entre otros, el expediente para acercar el VioGen (Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género) al municipio, gracias a la disposición de la Policía Municipal.

Ando Sataute trató de restablecer el Servicio de atención a mujeres víctimas de violencia, con la financiación del Cabildo de Gran Canaria, hasta en dos ejercicios, topando con los reparos de la Intervención municipal, como tampoco se pudo restablecer un servicio eliminado en aquella triste legislatura e igualmente vital, el de Atención a Menores, esfuerzo éste que contaba con el empuje del entonces concejal del PSOE Lucas Tejera Rivero. La negativa venía del temor a una posible consolidación del personal subvencionado en la plantilla del Ayuntamiento en época de recortes del gasto social. 

En este punto, queremos honrar la memoria de Jean May Evelyn Railton, británica residente en Santa Brígida, que falleció en 2016, en el barrio de La Angostura, víctima de la violencia machista, sin que se pudiera detectar su indefensión, como la de tantas otras mujeres que no son conocedoras de que la Mancomunidad de Municipios de Medianías presta un servicio mancomunado, a todas luces insuficiente, por su limitación en el tiempo (se interrumpe cada año) y en el espacio (sede en la Vega de San Mateo).

Recordemos que la violencia es física y/o psicológica, pero también sexual, económica, cultural y simbólica, así como histórica y universal. Por las que están, por las que ya no están, por las que están en peligro… y por todo lo que queda que hacer para dignificar a las mujeres… a ver si de una buena vez la igualdad entre mujeres y hombres pasa a ser un asunto prioritario en la agenda de toda la clase política de este municipio.  

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