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A por barro fuimos, loza traemos

También se presentó en el Centro Cultural de Santa Brígida el

«Manual de Alfarería Canaria» de Silverio López Marquez.

Tras más de un año de pandemia, con el confinamiento del pasado año que imposibilitó la celebración, La Traída del Barro, se volvió a celebrar el pasado sábado 3 de julio, en el barrio satauteño de La Atalaya con una pequeña conmemoración. Esta fiesta fue impulsada por la Peña del Barro, a finales del siglo pasado, cuando la tradición locera estaba a punto de desaparecer y un grupo de jóvenes recreó de forma cultural y festiva este patrimonio social. Una fiesta que se consolida cada año con el tesón, la constancia y la ilusión, con el que arrancó hace ya 29 años. También se presentó en el Centro Cultural de Santa Brígida el libro publicado por el artesano y alfarero Silverio López Márquez, Manual de Alfarería Canaria en el que recoge las diferentes técnicas y procesos tradicionales empleados en los distintos Centros loceros de las islas.

En la Atalaya de Santa Brígida, las mujeres loceras del pueblo subían hasta las zonas más altas, en el paraje de La Concepción, en busca de la materia prima utilizada para la elaboración de loza y utensilios varios, labor esta que en muchos casos constituía la principal fuente de ingresos de las familias del lugar. Esta tradición se remonta siglos atrás y es recogida ya en las crónicas de la conquista de Gran Canaria, atribuidas a Antonio Sedeño, en el siglo XVI.

La Fiesta del Barro pretendía acercar a la ciudadanía a la tradición y cultura del barro y de la historia de la alfarería de la Atalaya, y con la finalidad de que no se pierda, este año, de la mano de algunos miembros de la Peña del Barro y la Asociación Cultural y Deportiva Estrella Roja, sonaron los acordes de la Traída y acercaron el barro a las angostas calles de este barrio locero.

Desde Ando Sataute apostamos seriamente por esta iniciativa vecinal, la apoyamos y echamos un cabo allí donde estemos. A finales del año 2018, presentamos al Pleno Municipal del Ayuntamiento de Santa Brígida, una Moción de apoyo a la solicitud de la declaración de Fiesta de Interés Turístico de Canarias a la Traída del Barro. Aún continúa esta moción esperando ser gestionada hasta alcanzar un reconocimiento tan importante para una tradición que es todo un icono para el municipio de Santa Brígida.


Un Manual de Alfarería Canaria para que no muera la tradición

El artesano y alfarero Silverio López Márquez, ha publicado el libro, Manual de Alfarería Canaria en que el recoge las diferentes técnicas y procesos tradicionales empleados en los distintos Centros loceros de las islas. Lo presentó en Santa Brígida el pasado viernes 9 de julio en el Centro Cultural de Santa Brígida,  al no poder hacerlo en el Centro Locero de la Atalaya que sigue en obras. El libro que está editado por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, es el resultado de años de experiencia, formación e investigación sobre la cerámica tradicional canaria, donde el autor resume los conocimientos transmitidos por generaciones anteriores y recopila los estudios e investigaciones que documentaron las técnicas de las antiguas loceras.

En el acto, al que asistieron nuestras compañeras y concejalas, Avelina Fernández Manrique de Lara y María Sánchez Fernaud Vega, intervinieron la Directora General de Patrimonio Cultural, María Antonia Perera, la Directora Técnica de la FEDAC, Caridad Rodríguez Pérez Galdós y Ángela Jaizme Jerez, profesora de la Escuela de Arte y Superior de Diseño Gran Canaria, quienes resaltaron la generosidad y el valor cultural de la alfarería canaria con discursos cargados de emoción. El autor, Silverio López no pudo estar presente, pero como ellas mismas dijeron, estaba en ese libro y para las generaciones actuales y futuras.

El libro recoge las diferentes técnicas y procesos tradicionales empleados fundamentalmente por mujeres, loceras o alfareras que transmitieron su conocimiento de un modo generoso sin ocultar en ningún momento la información, gracias a lo cual,  pese a que ya no se conserve el modo de vida que arropaba la tradición alfarera, que la sitúa en grave peligro de extinción, como comentó Caridad Rodríguez, si ha permitido transmitir ese conocimiento a personas como Silverio López, se consideran a sí mismas “portadoras de una tradición, de un conocimiento que no debe parar, porque si para, muere”. De este modo el libro que reconoce la deuda con esas alfareras y alfareros, persigue ser una guía,  un manual para todas las personas que quieran aprender los procedimientos de la alfarería canaria y reivindica claramente los Centros Loceros como centros de formación, información, investigación y documentación.

Paradójicamente, el acto no se celebró donde lógicamente tendría que haber ocurrido,  en el Centro Locero de La Atalaya porque, a día de hoy e inexplicablemente, continúa cerrado, dejando a un barrio como el de La Atalaya y a uno de los más importantes centros loceros de las islas, sin este espacio necesario para la transmisión de esta tradición, la de la loza, la del barro, la de un modo de hacer la cerámica en Canarias.

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