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Santa Brígida fue el primer municipio canario del proyecto ARBol y el segundo tras la capital grancanaria que más kilos recogió de instrumentos de escritura inservibles

Grabación de un reportaje con la entrega de material para el proyecto ARBol en Santa Brígida

En el año 2015 arranca el proyecto ARBol (Acción para el Reciclaje de Bolígrafos y otros instrumentos de escritura inservibles) de la mano de un grupo de estudiantes del CFGS Química Ambiental del IES Politécnico de Las Palmas que, entre otras temáticas, aborda la gestión de los residuos. Bajo el impulso y tutela de la profesora satauteña Gema Lorenzo, esta iniciativa cuenta actualmente con la participación de centros educativos de toda Canarias, incluidas las dos universidades públicas, Administraciones y empresas de Canarias.

El objeto del Proyecto ARBol es la recuperación de los bolígrafos, rotuladores, correctores y otros elementos de escritura manual que han llegado al final de su vida útil y darles así la oportunidad de convertirse en materias primas para nuevos procesos productivos. ¿Pero acaso no se recicla ya este residuo? Los artículos de escritura desechados no pueden depositarse en el contenedor amarillo, destinado a los residuos de envases ligeros como las botellas de agua, las latas de refresco, los tetrabriks de leche o las bandejas de alimentos, entre otros. Eso quiere decir que, cuando un rotulador ha dejado de pintar, el contenedor en el que debemos desecharlo es el contenedor gris, más conocido como ‘TODO UNO’. En cualquier caso, si lo depositamos en el contenedor gris o en el amarillo por equivocación, su destino final será igualmente el vertedero. Esto es así porque las plantas de clasificación de los complejos medioambientales, que tratan de recuperar los residuos reciclables, no están diseñadas para residuos de pequeño tamaño, por lo que se terminan colando por orificios y hendiduras hasta llegar a un depósito que se vierte en el relleno sanitario, denominación que recibe el espacio destinado a verter las basuras que no tienen valor. Esto supone, por un lado, contribuir a acelerar la colmatación de estos vasos de vertido y, por otro, la pérdida de un residuo que se puede reciclar. La idea es que estos residuos no vayan al vertedero sino que se traten separadamente.

Santa Brígida fue el primer municipio de Canarias en apoyar el proyecto ARBol desde su puesta en marcha en 2015 y el segundo, después del municipio de Las Palmas de Gran Canaria, que más kilos de residuo recuperó en su I Campaña de Recogida de Instrumentos de Escritura Inservibles, en el año 2016.

La participación del Ayuntamiento de Santa Brígida, a través de las Concejalías de Educación y Cultura y de Gestión de Residuos, consistió en la promoción del Proyecto en todos los centros educativos del municipio, en los que se distribuyeron carteles informativos y contenedores específicos para los instrumentos de escritura inservibles fabricados por los estudiantes de Química Ambiental con cajas de folios, el establecimiento de un punto de entrega de contenedores en la Biblioteca Pública Municipal y el compromiso de trasladar los contenedores desde el municipio al Ecoparque Gran Canaria Norte a la finalización de cada campaña. Hoy en día es el Ayuntamiento de Arucas el que está apostando de modo decidido por este Proyecto con múltiples actuaciones en todo el municipio.

Por su parte, el Centro Ocupacional de Santa Brígida, que se ha sumado recientemente a esta iniciativa, se está encargando del despiece de rotuladores y bolígrafos por colores y materiales. La labor de este colectivo con diversidad funcional, y de sus monitoras, está siendo encomiable, con entregas de hasta 100 kilos de material en apenas 15 días, y fundamental. Con este material despiezado se están fabricando peines, medallas, peonzas, entre otros objetos 100% residuos de instrumentos de escritura inservibles y km 0. Se trata de los primeros objetos fabricados en Canarias con este tipo de residuo y todo gracias a la colaboración de Miguel Carrasco de la empresa Eyser Hidráulica, hijo también de una satauteña. Próximamente, se incorporarán al Proyecto un grupo de menores del CIEMI La Montañeta que colaborarán con la separación de tapones que se usarán para conseguir una paleta de colores más amplia en las piezas fabricadas con artículos de escritura desechados.

En los últimos años, el sistema de recuperación del residuo mediante la movilización de los contenedores desde cada centro participante a cualquiera de los puntos de entrega municipal de la isla, ha evolucionado hacia la recogida “puerta a puerta”, lo que implica la colaboración del personal del Ayuntamiento para la retirada de los contenedores de cada uno de los centros educativos que participa en el Proyecto. Esto permite al Ayuntamiento tener un cómputo real de las cantidades acopiadas y la realización del histórico correspondiente. Esta recogida, comienza, como cada año, en el mes de mayo y, gracias a ayuntamientos, cabildo y empresas como Martínez Cano Canarias, el residuo se moviliza desde cada una de las islas a Gran Canaria y desde esta a Barcelona, donde se incorpora al programa de recuperación de este mismo material creado por la compañía estadounidense TerraCycle y la empresa francesa fabricante de bolígrafos BIC, que opera en España desde el 2011, y en el que no se incluyen las Islas Canarias, Illes Balears, Ceuta y Melilla por el coste financiero que supone el traslado del residuo desde estas regiones a La Península. TerraCycle-BIC son los encargados de enviar los instrumentos de escritura inservibles a la planta de tratamiento Environnement48 en Mende, al sur de Francia, ya que no hay en España ninguna recicladora capaz de gestionar este residuo, así como de asumir los costes de reciclaje.

El Proyecto ARBol no cuenta con financiación permanente sino que se gestiona gracias a las subvenciones a las que puede acogerse y a la buena voluntad de empresas e instituciones. Constituidos en asociación desde el 2018, el Equipo del Proyecto ARBol trabaja en otros proyectos para dar a conocer la Asociación ecoMEI para el reciclaje de material de escritura inservible. Así, hace unos días, recibían la noticia de que les habían concedido una subvención, convocada por la Consejería de Educación y Juventud del Cabildo de Gran Canaria, para poner en marcha en la isla una serie de actividades relacionadas con la problemática de los microplásticos en Canarias. De entre los 50 proyectos presentados por diferentes asociaciones a esta convocatoria, 23 fueron seleccionados y únicamente dos, de entre estos la propuesta EL PLÁSTICO QUE NO SE VE de la Asociación ecoMEI, obtuvieron el 100% de la subvención. También son finalistas de los Premios Jóvenes Puntales 2019, a los que presentaron 3 proyectos, “Mis bolis por un peine”, “Pixel ART” y “Proyecto ARBol, del proyecto educativo al SCRAP” que forman parte de las 15 mejores propuestas seleccionadas de entre las 234 presentadas este año. La resolución de este concurso tendrá lugar el próximo 13 de diciembre.

En 2019, La Consejería de Medioambiente del anterior Gobierno de Canarias dotó al Proyecto de 1.500 contenedores de cartón, con capacidad para 15 kg de elementos de escritura inservibles que se han distribuido por toda Canarias gracias a la colaboración de los Cabildos de cada isla y las compañías Martínez Cano Canarias y SEUR Canarias. Smurfit Kappa, la empresa fabricante de estos contenedores, hizo también su aportación, asumiendo los costes del troquel y el cliché y aumentando la cifra a 1.978 contenedores. Por su parte SODECAN y PaletExpress-Cajasiete les ha facilitado un espacio de trabajo en un entorno en el que desarrollan su actividad diferentes profesionales.

Con las tres campañas puesta en marcha por el Proyecto ARBol se han recuperado más de dos toneladas y media de residuo, esto es más de la mitad de lo conseguido a través del programa TerraCycle-BIC desde 2011. En el almacén logístico de TerraCycle, en Barcelona, se encuentran 425 kilos de esta cantidad, listos para su envío a Francia. El resto espera en las instalaciones de Martínez Cano Canarias en El Goro una solución para que el residuo pueda gestionarse en las islas o en un lugar próximo de tal manera que se pueda minimizar la huella de carbono que ahora mismo genera el desplazamiento del residuo desde Canarias a la planta de tratamiento. En esta tarea están trabajando Aarón Alemán, estudiante de último curso del Grado de Ingeniería, y Rubén Paz, profesor titular de la EIIC de la ULPGC y su tutor de TFG. El proyecto va a incluir no sólo la forma de procesar este residuo sino también de esos otros de características similares que se cuelan en las plantas de tratamiento de los complejos medioambientales.

Puesto que la continuidad del Proyecto ARBol depende de múltiples factores, están estudiando la forma de asegurar mantenerse en el tiempo. Desde su puesta en marcha en 2015, el proyecto educativo ARBol ha asumido la responsabilidad de empresas como BIC, Carioca, Pilot o Staedtler, entre otros fabricantes de artículos de escritura manual de naturaleza fundamentalmente plástica, que según el principio «Quien contamina paga», que recoge el V Programa Comunitario de Actuación en materia de Medio Ambiente, son quienes deberían garantizar la correcta gestión de los residuos en los que se convierten sus artículos después de ser utilizados o consumidos. A falta de un Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) que asegure la recogida, transporte, almacenamiento y reciclado de los instrumentos de escritura inservibles, el Equipo del Proyecto está trabajando para elevar a la Unión Europea la necesidad de modificar o crear un marco jurídico específico para la gestión de este residuo, así como otros asimilables a este (residuos de pequeño tamaño y de naturaleza multimaterial como los cepillos de dientes, mecheros y hojillas de afeitar, entre otros). No obstante, y hasta que se materialice esta petición, el Equipo ya ha trasladado esta necesidad a la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias, con la intención de que se estudie la posibilidad de crear un marco normativo a nivel autonómico que consiga implicar a los fabricantes, distribuidores o importadores que quieran comercializar en Canarias artículos de escritura manual de plástico y/o metal en la gestión de estos artículos una vez que se han convertido en residuos.

Por su parte, Gema Lorenzo acaba de presentar en las VI Jornadas Iberoamericanas de Innovación Educativa en el ámbito de las TIC y las TAC (ULPGC, 14-15 de noviembre de 2019) esta propuesta educativa innovadora de amplia repercusión.

Esperamos que el Ayuntamiento de Santa Brígida mantenga el mismo liderazgo en Canarias y apoye al Proyecto ARBol, como lo hizo en el mandato 2015-2019.

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Visita la web del proyecto ARBol

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